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El Género en el Idioma Español

En español, como en la mayoría de las lenguas indoeuropeas exceptuando el inglés, el género es un atributo de carácter totalmente arbitrario asociado a los sustantivos.

Los conceptos que representan seres animados suelen adoptar el género correspondiente al sexo natural, aunque ello no resulta así en muchos nombres de animales, donde a menudo usamos el femenino para referirnos a ambos sexos: la mosca, la araña, la culebra, la pantera, la ballena, la cebra, la jirafa…

Por su parte, las palabras que representan conceptos inanimados se asignan siempre a uno de los dos géneros (masculino o femenino), al no haberse desarrollado el género neutro, como en alemán. Es aquí donde comprobamos el carácter totalmente arbitrario de esta asignación: no hay ningún motivo por el que “cajón” sea masculino y “torre” femenino, y existen abundantes ejemplos de divergencias con otras lenguas de nuestro entorno: la “luna” es masculino en alemán, el “dolor” es femenino en francés, la “sangre” es femenino en italiano…

El género, al igual que el número, es relevante desde el punto de vista gramatical por la concordancia que debe existir entre el sustantivo y todos los determinantes, adjetivos y pronombres que lo acompañan.

A nivel formal existen, claro, ciertas pautas que adoptan las palabras de uno u otro género.

Son típicas terminaciones de género masculino:

  • o
 Ej.: el amigo, el perro, el libro, el viento
  • -or
 Ej.: el amor, el calor, el color, el sabor (sin embargo, la flor)
  • -aje 
 Ej.: el coraje, el viaje,
  • -an Ej.: el capitán

Existe, sin embargo, un buen número de sustantivos masculinos terminados en –a: el poeta, el tema, el problema, el día, el mapa…

Son típicas terminaciones de género femenino:

  •  -a
 Ej.: la vena, la casa, la mesa, la corbata
  • dad, -tad y -ed
 Ej.: la sinceridad, la mitad, la red
  • ción, -sión, -zón, 
 Ej.: la nación, la pasión, la razón, (excepción notable: el corazón)
  • dez o –iz Ej.: la honradez, la nariz

También hay abundantes ejemplos de sustantivos femeninos que terminan en -o: la soprano, la radio, la mano

Algunos sustantivos adoptan idéntica forma para ambos géneros: Ej.: el/la atleta, el/la policía, el/la joven, el/la modelo…

Así ocurre con los nombre terminados en -ista
 (artista, capitalista…) y en -nte (cantante, amante…)

En los plurales, es interesante observar que la forma masculina sirve para referirse a ambos sexos; así el padre + la madre = los padres. Pese a ello, la obsesión de nuestros representantes públicos por lo políticamente correcto a menudo ignora esta característica de nuestra lengua y genera términos cuando menos redundantes, como: “Españoles y españolas”, “Ciudadanos y ciudadanas”, “Trabajadores y trabajadores”, etc.

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